Hasta siempre.

Si me sigues en Instagram sabrás que he decidido guardar las brochas y «jubilarme». A partir de 2024 no impartiré talleres te automaquillaje ni ofreceré proactivamente mi servicio de maquillaje para novias e invitadas.

He de decir que, excepcionalmente, puede que me comprometa contigo si me lo pides. De hecho, estoy despidiéndome y la verdad es que tengo 4 novias para el próximo año (tranquilas, no os pienso fallar y os mimaré un montón por ser las últimas). Pero mi prioridad ya no será llenar mi agenda ofreciendo este servicio de manera constante.

Las personas más cercanas a mí conocen mi historia y el motivo por el cual he decidido dar este paso (que me ha costado muchísimo, lo reconozco).

Si te apetece saber más, sigue leyendo.

Todo empezó hace casi 10 años. Decidí invertir parte de mi tiempo libre en enseñar a otras mujeres a cuidar su piel y a maquillarse. Fui ganando confianza y profesionalizándome poco a poco. Se convirtió, durante 5 años, en mi negocio y en mi única fuente de ingresos. Pero cuando mi hija cumplió 3 años y empezó la escuela, pensé que sería bueno bajar el ritmo y buscar de nuevo un trabajo de lunes a viernes para tener algunos fines de semana libres.

No funcionó.

Seguí creciendo y fortaleciendo mi propia marca personal. Conseguí hacerme un hueco en el sector nupcial. Hasta llegar a un punto en el que trabajaba más de lo que podía soportar, de lunes a domingo.

La pandemia me frenó en seco y me tomé un descanso (a la fuerza, porque yo no quería parar. Estaba en mi mejor momento), pero cuando terminó el estado de alarma mi agenda se llenó de cambios de última hora y viví un auténtico boom de bodas que no supe controlar. Era imposible hacer planes, estaba siempre pendiente de si mis clientas me necesitaban y de todos los presupuestos que entraban sin parar. Mantener mi trabajo y mi negocio consumía gran parte de mi energía, a pesar de que me hacía disfrutar de lo lindo demostrarme a mí misma de lo que era capaz. Fue una experiencia maravillosa que tiempo después me pasó factura.

Rocé mi límite y el de mi familia, así que decidí que debía parar para hacer algunos cambios (esta vez de verdad).

Era imprescindible reordenar mis prioridades: primero mi salud, mis seres queridos y por último mi negocio (y no al revés).

Lo cierto es que podría haber seguido «funcionando» así durante algún tiempo más, pero soy una persona muy exigente, comprometida y ambiciosa. Así que debía buscar una excusa para anunciar el fin de esta etapa cuanto antes, darme ese empujón que me faltaba y empezar a ceder el trabajo que me entraba a otras profesionales.

@albabouvier

Elegí mis 40. El año en el que llegara esa cifra sería mi despedida. Y una vez lo dijera y lo publicara en RRSS ya no habría vuelta atrás.

Me lo prometí a mí misma. Se lo prometí a las personas que más quiero. Y organicé una #nocheochentera para celebrar la llegada de esta nueva década y dar la bienvenida a una nueva etapa.

Reconozco que no he sido capaz de desvincularme del sector nupcial por completo. He disfrutado, aprendido y crecido tanto en estos años que siento la necesidad de poder compartir con otras profesionales todo lo que ha significado para mí este trocito de mi vida. He conocido a personas maravillosas con las que quiero seguir manteniendo contacto, especialmente con mis amigas de Cowedding BCN con las que pude compartir un estudio precioso lleno de luz en el corazón de la ciudad que yo sola no habría podido mantener. Estoy segura de que puedo ser también el apoyo de otras maquilladoras y superar juntas sus momentos más difíciles, porque yo también los he pasado. Y llevo tantos años gestionando mi propio negocio que me da pena despedirme de él después de todo lo que me ha costado construirlo. Es por eso que en mi web he creado una página especial para maquilladoras que seguramente habrás visto ya: GLM PRO.

@albabouvier

Y aunque pueda parecer que la historia se repite y sigo trabajando más de lo que puedo abarcar, la verdad es que no. Agendar con antelación las mentorías online con maquilladoras del sector, añadir contenido a mi membresía mes a mes y realizar puntualmente alguna formación presencial sobre gestión de negocio es algo que me permite atender a mi familia y disfrutar del tiempo libre más que nunca. Trabajo tranquilamente desde casa y es lo más parecido a «escribir mis memorias». Me divierte pensar que dejo un pequeño legado, algo que quizá pueda marcar la diferencia en alguien y le pueda dar ese impulso que le falta para alcanzar su propio éxito. Me hace feliz construir relaciones con otras compañeras maquilladoras y me siento muy cómoda utilizando herramientas relacionadas con mailmarketing, RRSS, publicidad, storytelling, copywriting, …

Por ese motivo no es un adiós definitivo, es un «hasta siempre». Porque si me llamas, aquí estaré si lo necesitas. Y si no puedo atenderte porque he hecho planes con los míos, te dejaré en las mejores manos. Buscaré una profesional de máxima confianza de tu zona que te ayude a realzar tu propia belleza.

Gracias por tu apoyo incondicional y por acompañarme en todos los pasitos que he dado durante este tiempo.

Sin ti nunca lo habría conseguido.

Ahora sí: hasta siempre.

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